(tal y como lo vi)
…y sucedió el último día del Congreso de la UNEAC algo gracioso: después que Abel Prieto pronunciara el discurso de clausura, quiso Raúl dirigirle unas breves palabras a los asistentes, poniendo en claro que no se iba a extender demasiado, y así lo hizo, y al terminarlas les envió a todos un fuerte abrazo de su hermano Fidel. Pero al mencionar su nombre, al decir la palabra Fidel, hizo una pequeña pausa que aprovechó para llevarse su mano derecha a la barbilla y hacer un movimiento repetitivo hacia abajo y hacia arriba; ese gesto característico que todos en la calle conocen y que significa “el Barba”, “el Patilla”. Y sucedió también que dos delegados, quienes al parecer se encontraban en las primeras filas, se dieron cuenta de la picardía del nuevo presidente, y comenzaron a reír y a hacer el comentario; y uno de ellos repitió entonces el gesto, y después ambos alzaron sus manos y saludaron al que estaba en el estrado, para comunicarle con el saludo y la risa que ellos sí estaban atentos, que lo habían visto todo, que se habían llevado el pase. Y así los pudieron ver todos aquellos que siguieron el encuentro desde sus televisores, al presidente pícaro, a los delegados burlones…
Ya lo dijo Eusebio Leal en su intervención, cuando citaba a Marguerite Yourcenar, quien a su vez citaba a Gustave Flaubert: “los dioses no estaban ya, y Cristo no estaba todavía, y de Cicerón a Marco Aurelio hubo un momento único en que el hombre estuvo solo”.
Últimas imágenes del Congreso de la UNEAC
Abril 7, 2008 a 8:53 am (Página principal)
Tags: congreso uneac, cronicas
