Ventajas de la ignorancia

Es fácil reconocer cierta urgencia en la afirmación socrática “yo solo sé que no sé nada”, como si a toda costa se hiciese necesario para el griego validar el oportunismo y la conveniencia del no saber. No es un simple alarde de modestia, de humildad descalza siempre dispuesta al aprendizaje. Reconozco un halo de tristeza; la revelación misma de que el conocimiento de la verdadera naturaleza de las cosas no implica el alcance de la felicidad o un sorbo de luz capaz de iluminar la incoherencia del mundo. Si no supone un desvío del cauce, una modificación misma de acciones y de ideas, no pasará de ser una carga dolorosa y un día cualquiera, salido el corazón del pecho, irá a reventarse y salpicar de rojo aceras, paredes y hormigas.

Yanet Jiménez Rojas

Escribe un comentario