
Luis el PMI durante la graduación
(respondiendo, esta vez, a un comentario de Cristina en la publicación anterior)
Era diciembre y hacía frío, y estábamos en ese 11no grado en el que parecía que todo iba a suceder. Era, además, la noche de la fiesta de disfraces, cuando me avisan de que todos los estudiantes del cuadro de honor teníamos una reunión en la dirección. Estar en el cuadro de honor significaba que eras de los que sacaba 100 en todas o en casi todas, de los que se ganaban el cartelito de integrales, que te comías los libros hasta de las asignaturas que menos te gustaban, que eras, en fin, un quemón, un matao, y que estabas pasao, escapao, y que ocupabas uno de los primeros lugares en el escalafón para optar por las carreras en un preuniversitario donde cualquiera podía ser de los primeros.
Allí estábamos todos cuando llegó Luis el PMI. El asunto consistía en que se estaba preparando una de esas caminatas, invasiones o qué se yo que actividad que implicaba ir de un extremo a otro de la provincia a caballo, creo que siguiendo el camino de la invasión que 100 años antes Antonio Maceo había llevado a cabo con su tropa de mambises. Algo de eso era. Y quién mejor que nosotros los del cuadro de honor, nos decía, para representar a la escuela en tan importante actividad. Después de varios minutos explicando los pormenores del asunto, supongo que todos estábamos embullados, o al menos yo lo estaba. Cuando preguntó si alguien no quería ir, creo que nadie dijo que no. Y si alguien lo hizo, ahora no lo recuerdo.
Claro, que todo no podía ser felicidad. Al parecer no había plazas para todos los que estábamos allí. Quizá él contaba con que algunos se iban a querer quitar del asunto en un principio, pero no había sido así. Y quizá, digo yo, también contaba con que uno de los que se iba a querer quitar era yo.
Hay uno que se debe quedar, nos dijo. Y después de ciertos circunloquios explicando que no debía ser una muchacha por el asunto de la mujer y demás, y que por tanto debía ser un varón el que sobrara, sin más me señaló a mí, así, democráticamente.
Era del todo decepcionante, que te invitaran a una activiadad, te dieran cuerda y después te dijeran, tú te quedas. Era un enormísimo hijo de puta, pero eso no lo iba a saber sino poco después. En ese momento no había mucho que decir. Podía protestar, sí, pero sin mucho fundamento. Si alguien debía quedar fuera, y por algún azar debía ser yo, pues me tenía que joder.
Y así lo hice. Me jodí. Me trague la protesta. Y me fui para el albergue.
Pero la historia no acaba ahí. Ya digo, con esto no era suficiente para llamarlo un enormísimo hijo de puta, y quizá ni siquiera se ganara con ello el título de hijo de puta mediano o pequeño.
Poco después, esa misma noche, me enteré de que había otros estudiantes de la escuela que iban a la famosa actividad, para participar en las ceremonias. Y para colmo casi todos eran de mi grupo.
Claro, esta vez sí tenía fundamentos para ir a protestar y lo hice. Aunque por supuesto, no sirvió de mucho. Luis se disparó como el mejor toda mi perreta y me dio alguna explicación no muy convincente. Y ya, que no jodiera más. Que no iba a ir. Asunto cerrado.
Por supuesto, no fui.
Claro. Hasta acá Luis el PMI sólo era un hijo de puta de nivel medio.
El nivel superior vendría más tarde, a la hora de dar las notas de su asignatura, a finales del curso.
En esa ocasión, entre tantos 100 otorgados a manos llenas, Luis el PMI me anunció que solamente tenía 97, o 98. Ahora no recuerdo bien, aunque tampoco viene al caso. En aquel momento era mi primera nota por debajo de 100 durante los dos años de pre, y eso dolía. Cuando quise saber la causa, me explicó muy amablemente que no podía tener 100 porque ¡¡no participaba en las actividades!!
Díganme si no era un enormísimo hijo de puta.
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Después de aquello no tuve más que ver con Luis el PMI. Durante el 12 grado se fue a trabajar de director del Castillito, y después retornó a la escuela. Justo a tiempo para, durante el viaje de regreso de la fiesta de graduación, coger tremenda curda y bajarse los pantalones en medio de la guagua. Lamenté mucho esa vez ir en la guagua de alante y haberme perdido semejante espectáculo. Y me alegré, eso sí, de que por esa vez él mismo se hubiera cocinado en su propia salsa. Aunque después, como era de esperar, no parece que tuvo mucha repercusión.

Yeni Dominguez dijo:
Junio 19, 2009 a 10:22 am
Que gracioso leer esto después de hace mas de 10 años de que sucedió. Que bien recuerdo haber seguido el camino de la invasión que 100 años antes Antonio Maceo hizo. Yo fui unas de la que fue seleccionada, todavía no se exactamente por qué, o creo que sí, creo que sí se por qué fui seleccionada a pesar de no haber sido ni remotamente alumna de 100 puntos, y ni siquiera pertenecer a la Juventud.
Ese dia Suri me dijo de la cabalgata, y yo que soy una amante de todo lo que es referente a caballos, aventura, exploración, áreas verdes, salir de la escuela, la casa o cualquier rutina, pues fui a hablar directamente con Luis, creo que era la primera vez que me refería a el directamente. Para mayor sorpresa, tarán….. todavía había cupo. Noel, y no es para darte envidia, pero esa experiencia la recuerdo como una de las mas bellas de toda mi adolescencia. Cuando fuimos llevados a Nueva Paz, límite de Provincia Habana con Matanza, y a la misma vez el lugar mas lejano que yo había llegado hasta entonces, allí seleccionamos el caballo de cada uno. Habían caballos muy buenos, al menos bien alimentados. Algunos eran muy grandes para muchos de nosotros que no habíamos nunca montado un caballo. Estuvimos practicando como dos o tres días.
Pero volvamos al tema “Luis”. La primera noche que nos quedamos en Nueva Paz, Suri y yo no sabíamos bien donde íbamos a dormir. La cosa no estaba tan organizada como al nivel que el profesor balbuceaba. Finalmente como a las 11:00 de la noche logramos empatar dos literas y compartimos las sábanas. Recuerdo que hacia tremendo frío, no como en Guira de Melena, cuando nos quedamos en la escuela de Arte, que bajó hasta 4 grados cercios.
Creo que aquí viene mi explicación de por qué fui aceptada para recordar la travesía de Maceo. Como por la madrugada, Luis el PM, me despierta y me dice que si me puedo correr, que preparando espacio para que todo el mundo durmiera, el se había quedado sin cama. Que cosa mas insólita, el, el PM, quedarse sin cama. Yo creo que en aquella época yo no tenia la visión que tengo ahora para darme cuenta quien es un descarado y quien no, y pensé que aquello era normal. Me corrí, le dije a Suri que se corriera también, pero creo que ella nunca se enteró, estaba rendida como una piedra. Y bueno, pasado como una hora, el PM se empeño en “taparme el frío con su cuerpo” por decirlo de alguna manera. Entre los sudores, el nerviosismo y el desconcierto, comencé a empujarlo con los pies y parece que el se llevó el mensaje y se bajó de la litera, me imagino yo que a buscar otra victima. Gracias a Dios, no pasó nada y yo pude seguir adelante recordando a Maceo. Luego vinieron tarjas, pueblos, gentes, mordidas de caballo, frío, pres, marchas revelando tarjas, dolores en las rodillas de tanto tiempo a caballo. En fin, separando el incidentito con Luis, una hermosísima experiencia.
Noel García Guimeras dijo:
Junio 19, 2009 a 12:05 pm
si, es verdad que han pasado una pila de años, pero supongo q todavia me jodia un poco toda aquella historia y de cierta forma el post anterior me empujo a escribir este otro.
pues nada, creo q hasta podemos abrir un grupo en facebook y “hacernos fans” de luis el pmi jajajajaja
Cristina dijo:
Junio 19, 2009 a 8:16 pm
Yo no fui a invitada a esa cabalgata tampoco, a esa reunión nunca fui.. hmmm y me parece recordar que nunca dejé de ser el cuadro de honor.en los tres años, ni me perdí una fiesta de disfraces, así que yo andaba por ahí y no me enteré.. pero la verdad, no me importa.
Noe, pero la verdad, aunque sea un hijodeputa, y tu cuento lo demuestre, y el cuento de Yeni me horrorice, no vale la pena afear tu lindo blog con un post hablando de quien no lo merece…
Cristina dijo:
Junio 19, 2009 a 8:24 pm
Pal diablo, perdóname el comentario anterior. Pa qué es un blog sino para que uno cuente lo que quiera… gracias por compartir el cuento… gracias Yeni también…
Noel García Guimeras dijo:
Junio 20, 2009 a 10:39 am
cristy, a estas alturas ya no se si dejar el post, o si quitarlo, o si pedir perdon… bien visto esta escrito con cierto animo de venganza, jeje… pero cada vez q tiro para atras y recuerdo los tiempos del pre, no puedo dejar de recordar la anecdota de como (incomprensiblemente) primero me invitaron a ir y despues me dejaron fuera. muy bien podian no haberme citado a la reunion y ya.
creo q el personaje si se merecia el post, aunq no que lo llamara abiertamente “hijo de puta”… como dije en el fb, esas conclusiones las deben sacar los demas. solo q mientras escribia me gusto la frase y segui con ella, y hasta me sirvio para jugar con cierto titulo de cortazar (“louis, enormisimo cronopio”… este louis era louis armstrong, claro)… en fin
Yamir Armas dijo:
Junio 21, 2009 a 9:07 am
Triste y nostalgico de cierta manera leer estos comentarios, nunca tuve relacion directa con el pero si se que se pasaba y fui testigo de lo que vivio Noel pues recuerdo bien en aquel tiempo que ya mi grupo lo habian pasado al albergue 6, por encima sobresale cuando alguien quiere ser oportunista o no, pero en fin como bien dice Cristina no vale la pena pero Noel no lo quites que de alguna manero podra servirle a alguien quien sabe….