Aquiles y la tortuga


Por mucho que Zenón se empeñó en explicarle a Aquiles las reglas del juego, este no llegó a comprender que, en lugar de pasarle por el lado a la tortuga y ganar fácilmente la carrera, debía ir tan despacio como pudiera, de forma tal que, por mucho que se acercara a ella, nunca lograra alcanzarla.
A la hora de la verdad, Aquiles corrió tan rápido como pudo y llegó a la meta en pocos segundos, para admiración de sus seguidores. La tortuga no tuvo otro remedio que retirarse de la competencia cuando comprendió que no tenía sentido seguir, y avergonzada metió la cabeza dentro del carapacho.
-¡Qué mierda de carrera! -comentó Zenón desde la tribuna, mientras pagaba el dinero perdido en las apuestas. -Estos malditos militares nunca llegarán a comprender lo que dice un intelectual.

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2 comentarios

  1. Paola said,

    septiembre 22, 2008 a 9:06 pm

    Me encanta tu blog. Creo que me engancho a él ya…

  2. Amui said,

    octubre 31, 2008 a 1:15 pm

    hola, pasé por aquí desde el blog de cristina, tu escrito me recordó el cuento de Monterroso, aquí te lo dejo:

    “La tortuga y Aquiles”

    Augusto Monterroso

    “Por fin, según el cable, la semana pasada la tortuga llegó a la meta.

    En rueda de prensa declaró modestamente que siempre temió perder, pues su contrincante le pisó todo el tiempo los talones.

    En efecto, una diezmiltrillonésima de segundo después, como una flecha y maldiciendo a Zenón de Elea, llegó Aquiles.”


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