El arte de escribir novelas

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Por otro lado, está la concepción del diálogo en John Dos Pasos, que yo creo que mame cuando era niño y que nunca me la he podido quitar de encima. Es la idea de que los diálogos no son funcionales y no sirven para hacer avanzar la novela sino para contar a los personajes. También eso esta ahí y Dos Pasos es tan importante como la defensa de las banderas de Guillermo Prieto, Riva Palacio, Altamirano, Ramírez. Odio los diálogos funcionales cargados de información: No hay nada que me moleste más que alguien entre en una novela y diga: “pasaste a las tres a ver a no sé quien, porque tenías que hacer esto y lo otro”, además nadie habla así en la vida, nadie habla para que la vida avance anecdóticamente, chingá.

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Desde que escribí mi primera novela, me juré que siempre entraría un vendedor de lotería a vender un vigésimo en el momento más inoportuno, cuando nada tenía que hacer ahí, cuando estorbaba al avance de la novela, que esta vida rara incursionaría en la literatura de tal manera que le estorbara. Siempre hay alguien estorbándole a la novela porque la vida es así, está llena de cuates que te hablan por teléfono cuando no debieran. La llamada telefónica inoportuna es la esencia de la vida. Es la prueba de nuestra incapacidad de avanzar en línea recta.

Entrevista a Paco Ignacio Taibo II

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Acto de fe

…y en un mundo que sabemos caótico, no hay forma de mantener una esperanza si no es por medio de un acto de fe…

Las palabras se gastan

He descubierto que los excesos pueden resultar tan peligrosos como las carencias.
Las palabras se me han gastado. De repetirlas tantas veces, de usarlas en tanta frase torpe, en tanto intento vano, las palabras han dejado de ser lo que eran antes. Y se han gastado también las palabras que no dije, las que callé a propósito; y se han gastado las palabras que alguna vez soñé decir.
Mi silencio no es ya el silencio de quien se reserva para una ocasión mejor. Ahora no encuentro las palabras. Todas se han ido. Y no tengo con qué decir.

18 de noviembre de 2008