Orfeo

Yo,  hijo de los Dioses,
que con mi canto destruí rocas,
e hice bailar los árboles,
y rendí a bestias, peces y pájaros;
que cambié el curso de los ríos
con sólo el sonido de mi lira;
que me aventuré en el Argos y regresé
con el premio del vellocino dorado;
yo, que descendí al Averno
y me atreví a desafiar a la Muerte:

hoy
cambiaría
toda mi gloria
por volver
a escuchar
el rumor
de tus pasos
a
mis
espaldas.

Yo, hijo de los Dioses,

que con mi canto destruí rocas,

e hice bailar los árboles,

y rendí a bestias, peces y pájaros;

que cambié el curso de los ríos

con sólo el sonido de mi lira;

que me aventuré en el Argos y regresé

con el premio del vellocino dorado;

yo, que descendí al Averno

y me atreví a desafiar a la Muerte:

hoy

cambiaría

toda mi gloria

por volver

a escuchar

el rumor

de tus pasos

a

mis

espaldas.

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La lentitud

1. Se dice que todas aquellas cosas que buscamos y no logramos encontrar, andan también vagando por algún lugar del mundo, buscándonos a nosotros; y que sólo si permanecemos quietos durante un tiempo, ellas lograrán hallarnos.

2. Si, siguiendo esta teoría, nos quedásemos quietos en cada ocasión que quisiéramos recuperar las cosas que echamos de menos, el resultado sería una suma de quietudes que acabarían por producir lo que se suele llamar un estado de lentitud.

3. Si, además, aquello que buscamos y que a la vez nos busca, entra en estado de lentitud a la par que nosotros, terminaríamos por no encontrarnos nunca, o por encontrarnos demasiado tarde, o por encontrarnos cuando ya no sirve de nada.

4. Los principales críticos de esta teoría alegan que en ningún lugar se describe cuándo es el momento justo para dejar de buscar y mantenernos quietos; asimismo tampoco nos dice cuándo debemos abandonar el estado de quietud y continuar la búsqueda.

5. Algunos teóricos revolucionarios trabajan sin descanso en el desarrollo de una teoría del movimiento, en contraposición a la teoría de la lentitud; otros revisionistas buscan la forma de tapar las brechas de la teoría de la lentitud sin acudir a cambios demasiado radicales.